viernes, 22 de febrero de 2013

LA MUDA DE LA SERPIENTE 1


LA MUDA DE LA SERPIENTE
Petrus Romanus: Penúltimo acto.


Cuando miro a Benedicto XVI a los ojos, veo a Dios.
George Bush Jr.



El 10 de Febrero del 2013 comenzó el año 4711, según el calendario chino. Este año, que sucede al del Dragón, es el de la Serpiente. Este mismo día, 24 horas antes de conocerse en el mundo entero la noticia sobre la decisión papal de abandonar la silla de Pedro por motivos de salud, un periódico italiano publicaba la siguiente noticia:

El Cardenal de Palermo, Paolo Romeo, durante un viaje a China continental realizado en Diciembre del 2011, predijo que el Papa moriría asesinado en el plazo de un año. Tanto el susodicho Cardenal, como los responsables de prensa del Vaticano, negaron y calificaron de “surrealista” la comunicación.

Fechado el mismo día del comienzo ofídeo del año, el Papa dio una alocución en latín ante decenas de Cardenales donde exponía sus motivos para cesar en su misión. Deja dicho que a partir del 28 de Febrero del 2013, a las 20 horas, quedará vacante “el ministerio petrino” y se pondrá en marcha la mecánica para la formación del Cónclave que dará lugar al nombramiento de su sucesor. Este Papa hace el 265 de la historia del Papado. Su acto no carece de precedentes pero es raro, el ultimo Papa que hizo esto lo hizo hace casi seiscientos años.

Ni que decir tiene que se han disparado todo tipo de rumores e interpretaciones sobre el asunto.
Gordon Rayner en The Daily Telegraph se pregunta:

¿Algún escándalo vaticano, de conocimiento en ciernes, le ha forzado a dimitir? ¿acaso otro caso o casos de abuso de menores vuelve a la palestra? ¿sufre Benedicto XVI una enfermedad terminal?

En general los medios tratan de pasar de largo sobre el asunto asumiendo, de una manera más o menos conciliadora, la versión oficial vaticana aunque ya se difunde que puede haber dimitido por una mezcla de corrupción económica y presencia de una mafia gay en la cumbre. Esto lo combinan con las noticias sobre presiones del lobby gay para que la Iglesia asuma urbi et orbi lo que de ella todos sabemos y además lo legitime. Como ya lo está en los más diversos ámbitos sociales y culturales: mafias y tramas clientelares vinculadas a afinidades sexuales. Es decir: otra forma, quizás nada inofensiva, de favoritismo y corrupción. También especulan lógicamente con el sucesor. Con toda la gama de tópicos que la ignara profesión mediática, sobre todo la globalista procedente de Estados Unidos, es capaz.


Sólo hay una cosa más aburrida que los comunicados oficiales de la Iglesia de Roma (muy recomendables para el insomnio), al margen de los irritantes e irrisorios discursos de nuestro Monarca, las aseveraciones “progresistas” sobre lo que debería ser o no la Iglesia de Roma: que si debería haber mujeres en el sacerdocio, que si habrá que auspiciar desde el púlpito los anticonceptivos (sobre todo para África, claro), que hay que potenciar la justicia social y bla, bla, bla.

La Iglesia católica con su milenario carisma, producto de la misma credulidad y condicionamiento propagandístico que otras grandes efusiones de imbecilidad colectiva, y su influencia sobre millones de personas (como el cristianismo reformado, la Ilustración o las ideologías decimonónicas que ensangrentaron el siglo XX), es un auténtico “bocatto di cardinale” para los globalistas; al menos en apariencia. En mi opinión el globalismo es un desarrollo, nada disjunto sino acompasado, cooperativo y melifluo, de las consideraciones apostólico-romanas (mucho más antiguas que el inexistente Jesús de Galilea) sobre un redil universal dirigido con buenas garras. Nuevo Egipto, con adhesión cristiana, wahabi y rabínica, Ad maiorem Oligarquía gloriam.

(Continuará)

1Joseph Ratzinger, alias Benedictus XVI, es conocido entre los que le tratan con el cariñoso apelativo de Joe the rat, que, traducido al castellano, significa: Pepe, la rata.

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