martes, 22 de enero de 2013

Probando, probando...



Lo mejor de todo esto es que no tenemos la menor idea del lugar al que nos dirigimos en esta bitácora, eso, para empezar, ya nos hace grandes. Si nos conocieran en persona se iban a reír, se lo aseguro: están los empollones, están los malotes, están los que pasan desapercibidos y después... estamos nosotros, los de las preguntas incómodas, los que estando dispuestos a creérselo todo hemos terminado por no creernos nada, los que ven la escombrera tras la ventana del ático de lujo, el ojo que nunca se cierra. Si esperan respuestas, este no es su lugar, aquí solamente encontrarán preguntas, quizás entreveradas algunas salidas de tono, bravatas, pero cuestiones en esencia. Hemos venido aquí para sacarle punta a todo, A-TO-DO. Negamos y aceptamos cualquier disciplina que nos ayude a ver el mundo, si Aleister Crowley se cruza con Darwin en este espacio no se alarmen, les esperan asociaciones mucho más bizarras, se lo garantizo. Para empezar la que constituye este espacio, esta mesa no euclidiana, venimos de lugares muy alejados y nos hace coincidir y asociarnos el descreimiento, lo nerviosos que nos ponemos ante la ignorancia y un sentido del humor más negro que el dinero guardado en los sobres del PP.
Todas las palabras nos sirven, todas nos gustan, sobre todo las que no agradan al oficialismo –porque esa es otra, nos importa un carajo la academia, y si me apuran, hasta las leyes-. Hablaremos de libros, comentaremos actualidad, salpicaremos con historia, alimentaremos la teoría de la conspiración tanto como nos sea posible, invitaremos a los amigos a que se desfoguen, haremos, básicamente, lo que nos de la gana.
No sé si les interesará, pero les aseguro que, si nos leen, se van a reír.
Comenzamos.

¡Brujería o barbarie!

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